Hoy es un día como ayer, los pájaros vuelan, el aire corre, los niños juegan y los adultos siguen caminando deprisa. Así todo pasa, todo suena, todo luce, desde que no estas todo tiene un color diferente, a pesar de que mi reloj sigue dando la hora, parece que mis segundos pasan lento, tan lento como el goteo de la cafetera por la mañana. Este día en particular es de los mas abrumadores, nada pasa, solo los minutos en el reloj de mi computadora, y aun así se me ha hecho una eternidad, apenas marcan la 1:40 de la tarde, todavía restan muchas horas.
Mi corazón ha empezado de nuevo a preguntarse que pasa contigo, a pesar de que hace media hora le dije que no tenia idea, sigue insistiendo en conocer el motivo. El cerebro también decide molestar con la misma pregunta; tratando de no exaltarme y de mantener el control, la prudencia, antes de volverme loca les digo con voz baja y con una actitud cansada: no lo se, daría lo que fuera por saber, pero no lo se, y en ese momento mis ojos quieren hablar, pero solo pueden soltar una lagrima que rueda por mi mejilla, solo el no lo puede aclarar, pero el no da señal de vida, parece que se ha olvidado de nosotros, se ha olvidado que necesitamos de el, o será que realmente nunca le importamos?, es otra pregunta que solo el puede responder, pero siguen pasando los minutos y las respuestas no llegan.
Solo tenemos algunas horas para recordar sus ojos, esos ojos que muestran una tristeza inexplicable aunque cuando la combina con su sonrisa, pareciera que queda atrás, allá en la cueva donde todas las emociones pasadas se guardan para dar paso a las que en verdad importan. Esa sonrisa que al escuchar y al observar nos derrite el alma. Aquella que nos conquisto, la cual, en un instante nos hace sentir que esas mariposas que duermen en el estomago, reviven y empiezan a revolotear por todo nuestro ser.
¡Mariposas a volar! estamos recordando su sonrisa.
El corazón también quiere participar en este juego, comienza desatando el nudo que le amarre hace unas semanas, el cual no le permitía sentir libremente. Ay corazón porque haces eso, tu crees que te amarre por capricho, la razón es sencilla, el no te ama, que caso tiene que te paralices cuando oyes su voz, que envíes señales a los nervios cuando lo tienes cerca y hagas que la piel se ponga chinita, simplemente ninguna. Que acaso te gusta vivir sufriendo? Contéstame, que caso tiene?.
Ya son las 2:00 p.m., en el pasillo todos caminan desesperados buscando las puertas del ascensor, es hora de comer. El, hace rato que salio y seguiré sola, intentando no pensar, intentando encontrar una razón para salir y enfrentarme a la soledad de la calle. El cerebro decide dar señales de vida, y obliga al sentido de responsabilidad que me diga que es hora de partir. Esta bien, estoy cansada de llorar creo que me hará bien salir a tomar el fresco. Pero te advierto, que volveré en un par de horas.
Todos los días, me duermo pensando en ti, despierto pensando en ti; que maravillosos días son, que más puedo pedirle al cielo. Tal vez que tus hermosos ojos cafés volteen a verme con mayor frecuencia.
Que tus palabras y tu aroma inunden mis sentidos hasta dejarlos extasiados al cien, hasta que mi corazón deje de palpitar, mis oídos de escuchar, y hasta que mis pensamientos se vuelvan blancos. Todo esto que yo siento, es un reflejo de mi amor por ti. El sentimiento mas limpio, mas puro, el mas suave y el mas noble, el amor que tu me haces sentir.