El sabado fue un dia de muchas historias breves, de esas que si te pones a pensar detenidamente, son dignas de contarse, ya sea por graciosas o solo por chonear un rato.
Bueno pues una de esas chiqui-historias, fue algo que en verdad me puso a pensar. Y hasta me dio un poco de melancolia, creo que la confianza es un valor que se pierde dia a dia. Aqui la historia:
Despues de ir a comprar mis sagrados alimentos, me dispuse a ir al cajero para checar cuanto tenia, despues de esperar como 10 minutos a que las 3 personas que llegaron antes que yo, terminaran de hacer sus transacciones entre cargando mis bolsas de mandando y como pude saque mi tarjeta, el cajero era de esos modernos que solo metes la tarjeta e inmediatamente tienes que sacarla. Y me dije -Ay cuanta tecnologia!!!! Y uno tan menso, jajajaja-.
Bueno pues despues de revisar mi cuenta millonariaaaaaa. Escuche la voz de una sr. “Oiga me ayuda”, me dijo. Y en eso voltie a ver quien habia dicho eso; vi a un señor joven, con la ropa como manchada de pintura, sus manos todavia tenian residuos de ella, traia su cara quemada por los intensos rayos del sol, en la mano izquiera tenia un sobre de banco y en la derecha su tarjeta de bancomer.
Atras de mi habia una señora mayor, que se nos observaba. Yo con mi cara de lela, me le quede viendo al señor, pero pensando en todos aquellos consejos que nos dan a la hora de estar en un cajero, pasaron por mi cabezita miles de ideas, todas relacionados con el robo.
Despues de quedarme como 10 segundos en blanco, le dije al señor: mande? .. y la señora detras de mi me dice, que si le ayuda a sacar su dinero… Yo todavia con cara de desconfianza, acepte.
Ahi pense, que sea lo que Dios quiera.
Y ya el señor me explico que era la primera vez que le pagaban con tarjeta, que siempre les daban efectivo y por eso se le dificultaba. Yo aun con un 40% de desconfianza, le dije que me prestara la tarjeta, la introduje y cuando me pidio la clave, le dije al señor que la tecleara, el me voltio a ver extrañado y me hizo la señal de que yo la tecleara y le dije que no, que el deberia hacerlo, ya despues de algunos intentos, se pudo sacar el dinero.
El señor me dio las gracias, algo apenado y a la vez contento por tener su dinero. Yo le dije que no le diera a nadie el no. secreto, que no se confiara.
Al salir del cajero, me di cuenta en lo triste de la situacion, yo como toda una desconfiada llegue a pensar que me queria transear, y el solo queria a alquien que le ayudar a sacar su dinero.
Que triste es cuando perdemos la confianza en los demas, cuando nos dicen que no debemos confiar en la gente extraña. Obviamente no lo dicen por decir, la gente rata y aprovechada, es la que tiene la culpa de que tengamos que generalizar.
Aun asi, de vez en vez debemos parar un segundo, analizar la situacion y tratar de ayudar a un extraño.
Ese es un objetivo del ser humano, ayudar, que no?